Un lugar clandestino

reforma-cirilo-amoros-puerta-480x270Tengo un amigo que no hace más que decirme que debería escribir más, más paridas y más
sexo, que me deje de melancolías. Quiere enseñarme sitios en los que me voy a descojonar.
Sitios clandestinos que hay por Madrid, sitios donde la peña se ama, donde se besan , se abrazan y hacen el amor delante de todo el mundo.
– ¿Son hippies? pregunto.
– No lo sé, es que te puede dar para un post, responde. – ¡Ayy que yo soy muy antigüina y me asusto!. Esta respuesta es parecida a la de “oye tío yo esta es la primera vez que lo hago” o “yo nunca me acuesto en la primera noche con nadie” y ¡ZAS!, es mejor no decir ni pío, que yo cuando digo una cosa, pasa siempre lo contrario. Venga, que soy moderna y quiero ver ese lugar le digo a Manuel, todo sea por el post …

¡Y ahora qué!, ¿ahora estoy ya en este lugar? ¡noo!. Ahora estoy vistiéndome y poniéndome
guapa. Jeans, camiseta rockera y da igual que no te guste el rock, tú póntela. Pelo despeinado, enredado, hacia un lado como si volvieras de Tarifa , ojos ahumados, línea siempre felina, un poco de colorete y labios rojos. Pero recuerda besar un papel tres veces para parecer que no te has pintado en absoluto.

Es miércoles y son las 3 de la mañana. Las horas de antes las pasé con Manu y una amiga en el coche aparcados justo en frente del lugar. ¡Parecemos equipo de investigación!. Hemos visto a gente importante y a gente que no lo es, entrar y salir de allí. ¡Mmm! ¿qué es gente importante?. Menuda tontería acabo de escribir joder. No sé, para mí mi madre y mi padre lo son. Lo mismo al que he pensado que no lo era también lo es para alguien. ¡Pues lo retiro! He visto a gente entrar y salir. Yo me estoy quedando frita en el coche mientras mis amigos están hablando de sus cosas.
-¡Oye chicos! ¿Entramos o qué? Cierro el coche, nos dirigimos al portal y pulso el botón 6º del portero automático.
– ¿SI?, pregunta una voz ronca masculina.
– ¡DELIPLUS!, contesta Manu.
– ¿Deliplus?. !Tío eso es la marca del Mercadona! jajajjajajjajja, ¡no me jodassss!
– Es la contraseña de hoy, todos los días la cambian. Mi amiga se mea de la risa jajajajajaja. ¡Yo ya me estoy haciendo pis!
– ¡Joderr me hago pis!
– Pues ahora en el baño
– Pero, ¿y si se están drogando o algo? ¡Joderrr que no me mola nada!
– ¡Pues te aguantas!
– 😦

Subimos en el ascensor que posiblemente sea el primer ascensor de Madrid o lo mismo era un elevador. Tardó 1 minuto y 3 segundos en subir a la 6º planta. Solo hay una puerta, tocamos al timbre un par de veces, alguien mira por la mirilla, lo noté. Nos abren y apenas se escucha
nada. Avanzamos por el pasillo, un pasillo con laminas de parquet antiguo que sonaba por cada paso que dabas. Un pasillo interminable. Ya se escucha la música, una música que no me pega mucho con la historia del sitio ¿Manolo Escobar?. Y allí estábamos los tres, en un salón no muy grande con muebles de antaño (me encanta esta palabra), con gente importante aunque fuera para sus familias, pero importante. Me encontré a … y a … ¡Hostias y éste… poniéndole los toriles a sus mujer!. Pasó un tío que podría ser el camarero, le pedí una cerve, pero me trajo otra cosa y no no no, ¡yo quiero cerve!. Me senté junto con mi amiga en un sofá que parecía el de mi abuela, con un tapiz de dibujos de ramas en color marrón y de pelo muy corto. Nos sentamos y nos hundimos en él. Son las 4 de la mañana se ha parado la música y suena las campanadas de un reloj antiguo que hay colgado en la pared. Cambian de música, ¡ya somos bienvenidos parece!. Y ahora, ¿por qué se despelotan? -tía que están todos desnudos, pronuncia mi amiga mientras me da un codazo. “Todos” eran como unas 50 personas más o menos. Esto parece una peli de Tarantino. Manu no sabemos donde está. Mi amiga y yo seguimos vestidas y hundidas en el sofá de mi abuela. La gente está tomando sustancias raras y se aman, besan y hacen el amor, tal y como me contó Manu. Tengo miedo, -me quiero ir tía no voy depilada, me dice mi amiga, -pero tiaaaa y ¿si lo fueras te quedas desnuda con esta panda?. Diosss se han vuelto locossss. Manu está también en bolas. Mi amiga y yo nos miramos porque somos las dos únicas vestidas de la sala. Intento
taparme con un cojín, pero no me tapa entera. Se han dado cuenta y nos quieren desnudar …
-¡No vamos depiladasssssssssssssssssssssssssss joderrrrrrrrr ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

-¡Isaaaaabelll despiertaaaaaa!. Me había quedado dormida una hora en el coche mientras esperábamos. Y ahora sí son las 4 de la mañana. Me voy a casa chicos. El día que vuelva a este lugar, mi amiga y yo vendremos depiladas por si las moscas. Me llevaré un par de cervezas en el bolso, un orinal por si tengo que hacer pis, un cojín de mi cama por si tuviera que esconderme, y un altavoz para que me oiga todo el mundo por si me tocan las pelotas u ovarios. ¡Vamos que a este paso me voy de camping allí!

Bona nit, que últimamente me suena muy sensual en catalán.

6 comentarios en “Un lugar clandestino

  1. Me encantó… Lo estaba leyendo y se me vino la canción de Sabina .. Negra noche. (Seguro q sabes cual es)
    Voy a leer más cosas tuyas!!

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