Gloria

Hace unos meses conocí a Gloria. Sofía siempre me habló de ella, su amiga de la infancia, su confidente de risas y de llantos. Tenía curiosidad por conocerla y de alguna manera sentía cierta sincronía en nuestras vidas. Sabía que le encantaba la cerveza, que fumaba poco pero que nunca había sido capaz de dejarlo.  Que había tenido varios trabajos pero andaba buscando su propósito de vida porque creía en esas cosas. Que se operó con Sofía hace unos años de las tetas no porque no tuvieran pecho, sino porque querían más. ¿Avaricia de tetas? Que luego con los años se arrepintieron de tener tantas e iban con sujedatores reductores. 

Sabía que le encantaba tocar teclas, no las de un piano, probar y experimentar distintos trabajos porque algún día llegaría alto. 

-¿Alto?, pregunté.

– Eso dice jajaja. Respondió Sofía. 

Que se dio cuenta cuando era tan solo una niña que quería pasarse la vida amando, aquel día del año 1993 lo vio en aquella pareja que paseaba detrás de las gradas de su colegio, una pareja de adolescentes. Él la rodeaba con su brazo hasta el hombro y ella, ella estaba pletórica. Que recibió un balonazo en la cara de su primer amor mientras observaba a aquella pareja. Que el universo le mandó un mensaje en ese momento, aunque no lo pilló 30 años después. Los hombres le harían daño unos queriendo y otros sin querer. 

Que era adicta a ir a terapias para su autoconocimiento y que salía igual que entraba. Que fue a un numerólogo muy famoso que le dijo que tenia el número de los artistas, y ella se lo creyó. Que le cobraron 100€ en otra terapia después de que una tipa le mirase a los ojos y le dijera que tenia mucha luz. Otra le dijo que había sido una mujer importante en Egipto en vidas pasadas, a ella le importaba un pimiento quien hubiera sido en otra vida. Que se rayó mucho cuando fue a ese taller para manifestar riqueza donde la coach aseguró que el dinero no venia del esfuerzo, que era la energía del merecimiento y que después de acabar ese taller llegaría un millón de euros a su cuenta de no se sabe donde. Gloria dijo que a ver qué cojones le iba a contar a hacienda porque se imaginaba en un juicio con los de hacienda que somos todos dando explicaciones de ese millón de euros recibido y afirmando delante de todos que la culpa la tenia el universo de todo esto. Que había probado más frikadas pero que Sofía no me quería contar. Que tuvo una pareja que le daba por cantar copla delante de todo el mundo para demostrarle a todos que la quería. Que cuando lo dejó con el coplero, al mes se enteró que seguía cantando las mismas coplas a otras. Y nos reímos mucho de aquello, que poca originalidad. Que después el pobre la criticaba porque necesitaba sentirse apoyado por su entorno porque por él mismo no fue capaz.  

Hace unos días nos contó que no solo las mujeres fingían orgasmos, que conoció a un hombre que también lo hacía.

-¿Cómo es eso?, pregunté.

Que tuvo una cita hace años con un hombre pijo al que echó de su casa por cagar. 

– Pero Gloria, y ¿qué iba a hacer?, preguntaba Sofía.

– Venir cagado de su casa.

El caso es que con Gloria tenemos la risa asegurada. Tiene 40 años y dice que va a ganar un premio a no sabemos qué porque no quiere contarnos en qué está metida ahora. Dice que no está de acuerdo con la reacción de Will Smith, que ella jamás haría algo así. La violencia es lo último, pero para los que dicen que es lo último, siempre queda como alternativa. Aunque Sofía le recordó que hace varios años alguien por la calle le dijo que su chihuahua tenía cierto aire a Cantinflas y ella se lió a hostias en frente del recreo de una guardería.

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