Hoy quiero confesar

hoy quiero confesarAyer por la tarde tuve que hacerle un recadito a mi amiga “Lore”. Me había pedido recoger la partida de bautismo de la iglesia de mi pueblo porque casualmente ella se bautizó allí.

– ¡Isssa! Me han dicho en la iglesia que puedes pasarte cuando quieras!
–¡vaaaaaaleee!, respondí perezosa. Ella sabe perfectamente que lo de entrar en las iglesias no es lo mío pero bueno, es una amiga y un favor de unos minutos. Total que aparqué el coche en doble fila y con los cuatro intermitentes, no pensaba tardar asi que ahí lo dejé en doble fila. La iglesia tiene varias entradas, la principal y la del fondo, una puerta pequeñita de madera que no media más de 1.60, tuve que agacharme para entrar. De frente me encuentro el altar desde el costado de la parroquia, no había nadie en él, giré la cabeza a mi derecha donde rezaban arrodillados unas veinte personas aproximadamente. Solo oía un murmullo.

-¡El móvil! joderrr siempre en silencio, entro en una iglesia y éste comienza a sonar, me puse tan nerviosa que me agaché rápidamente para buscarlo e hice que rezaba mientras lo buscaba, pero se había perdido entre los bolsillos del bolso. Que corte joder. A mi derecha había una puerta abierta que me invitaba entrar y eso hice, me levanté encorvada para que nadie notara nada y me dirigí hacia la puerta.

-Hola, ¿el cura? Estaba claro que era él al que pregunté porque iba vestido de cura, no se si sospeché de que podría tratarse de un disfraz pero por si acaso pregunté  –si, ¿qué tal Isabel?     –¿cómo sabe mi nombre? –hija mía, dios me lo ha dicho – ¿y qué le ha dicho? Pregunté muy seria, no sé, lo mismo Dios le ha contado algo más sobre mi. Don Manuel se acercó con las brazos abiertos, pensé que quería abrazarme pero no lo hizo, se quedó parado y entonces comenzó a reír y seguidamente me dió una palmadita en la espalda -¡era una broma Isabel!, tu amiga me dijo que vendrías e intuí que podías ser tú -ahhh entonces me deja mas tranquila don Manuel. Me entregó la partida de Lorena, y antes de marcharme, don Manuel me preguntó si podía ayudarme en algo más. Mmm … no sé, ¿en que podría ayudarme? -sí, don Manuel, ¿puedo confesarme?, no soy creyente “señor cura” pero he sentido que debía confesarme y total ya que estoy aquí -claro, eres hija de Dios.

Realmente a don Manuel le conté mis movidas y tal, así ahorraba en psicólogos que total él iba a hacer lo mismo, escucharme -¿aquí? ¿así sin más señor cura? – sí, cuenta, cuenta. Creo recordar que don Manuel guardaba una gran similitud con Jesús Quintero (soy su fan), e imaginé a Jesús haciéndome una entrevista entre el humo de un cigarro pero sin fumar. Venia humo sin saber de dónde. Él tomó asiento.

– Pues mire señor cura, a veces pienso que pego a gente porque sí. Es broma, es que la he “liao” tantas veces que no sé por dónde empezar. Hace unas semanas robé un tomate sin querer, se me coló en el bolso cuando fui a echarlos al carro.
– No pasa nada, no fue premeditado.

– Alguna vez he pesado bollería en el super con dos bollos y después he metido ocho. Creo que esto no fue sin querer.
-Bueno, bueno, no pasa nada , continúa.

-He pellizcado a algún niño pequeño, hijo de alguna amiga mia por cansino, cogí carrerilla – he gritado a teleoperadoras de compañías de móviles para que me entendieran mejor, he hecho muchas pirulillas con el coche, y lo peor es que hace poco le dí un pequeño golpecito a una taxista de unos 60 años y me dí a la fuga con 5 taxistas persiguiéndome por todo Madrid, a veces tengo miedo señor cura.

-¿Miedo a qué?
– A no tenerlo, tengo miedo a no tenerlo, creo que soy muy impulsiva.
– ¿Usted ha hecho el amor?. Me encanta cambiar de tema repentinamente.
– Muchas veces, yo lo hago con Dios.
– ¿Y cómo es eso?
– No entiendo a que te refieres, Isabel.
– Sexo, señor cura.
– ¡No!
–¿No?, entonces no puedo contarle mi secreto. Yo creo que éste hombre pensó que yo era transexual o algo parecido.
– Bueno, seguro que puedes contármelo.
– Vale, he estado con unos cuantos hombres que no uno, ni dos.
-¿Tres?
– No.
-¿Cuatro?
– No.
– Pero … El hombre acertó después de un rato y grité,
–¡Bingo!
– ¿Y qué quieres confesar?
– Creo que soy poliamorosa* señor cura.(*para el que no lo sepa que lo busque en wikipedia) Este hombre me asustó bastante, se agarró fuerte del pecho quejándose de un fuerte dolor e imaginé que me llevarían a la plaza del pueblo y me echarían a la hoguera :(.
– ¡Señor cura no quiero ir a la hoguera! ¡Quería decir … POLI…, POLI… POLIGONERA COÑO!

 

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