Mi vida en un prólogo

Dicen que en la vida no te puedes morir sin antes plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Recuerdo en mi infancia haber plantado un árbol aunque no recuerdo exactamente cual. Ahora solo me quedan dos. Lo del hijo ya veremos y lo del libro pues igualmente ya veremos. Quien sabe. Si tuviera que hacerlo, lo del libro me refiero porque todos sabemos como funciona lo del hijo, tendría que buscar y pensar la temática. Quizás eligiera escribir sobre mi vida. Aunque a mis treinta y seis es probable que se quedase en prólogo y entonces el resto de las páginas quedarían en blanco porque no tendría más cosas que contar. ¿El prólogo?. Fácil:

Me llamo Isabel, y quiero agradecer este «libro» a mi familia, a mi marido por animarme a escribir cada día y a mi mejor amigo Daniele por aguantarme cada día.

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