
Últimamente los días son todos iguales. Como aquella peli: El Día de la Marmota. Te levantas, desayunas, te vistes con ropa cómoda o mejor aún, no te quitas el pijama en todo el día. Enciendes la tele pulsando en el mando algún canal donde estén hablando del Covid-19, da igual pulsa cualquiera con los ojos cerrados seguro que atinas. Al cerrar los ojos aprovechas y pides un deseo, sólo uno. Una buena noticia por favor, pero no, no. ¡Joder!. Cambias de canal por si en otro hubiesen descubierto algo. Una vacuna o fármaco. No parece, pero están en ello. Suben las cifras de todo: fallecidos, contagiados y curados. Vuelves a cambiar de canal y ahí están de nuevo, políticos «cagándose» en otros políticos, y así todo el rato. Claro que estamos ahora para esto. ¡Señores! Ahora sólo importa la salud. No me imagino a los bomberos en una situación de incendio reprochándose los unos a otros que podían haber llegado antes o quien lo hubieran hecho mejor. ¡Apaguen el fuego SEÑORES! Ya habrá tiempo de reproches que es lo que mejor sabéis hacer. Ojalá algún día se presente algún político que sepa hacer política sin alimentar sus discursos de reproches. O uno con dos cojones que diga: «Estos cabrones que mal lo han hecho, aunque he de reconocer que nosotros no lo hubiéramos hecho mejor».
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