Campanilla de noche

Captura de pantalla 2016-05-27 a la(s) 00.55.01Quiero contarte un secreto que llevo guardando muchos años. No pienses que voy a decirte que tengo cola. No van por ahí los tiros. Tengo alas. Alas no de pollo ni de ángel que no soy ningún angelito. Tengo alas que me ayudan a volar cada día de mi vida porque soy soñadora. A veces vuelo tan alto  que no veo la realidad de las cosas. Hace poco pregunté a Marina, -oye, tu cuando vuelas en un avión y vas por encima de las nubes, ¿qué ves? -Nubes, me respondió. Pues eso veo yo. Nubes.

El problema es cuando la imaginación va por delante de la realidad e imaginas siempre a mejor. Lo dice una canción, “las caricias soñadas son las mejores”. A lo que voy que me pierdo. Esta historia tenía que contarla en 2014. Eso me dijo el Duende Berto. -¡Podrás hacerlo público en 2014, porque es el año de nuevas ilusiones, de nuevos sueños y retos para muchos!.

Había pensado en hacerlo público a través de mi blog. Es como mejor me expreso, a través de las letras. Que soy tartamuda de emociones.

Yo creo que mamá ha sospechado siempre. Las madres son muy listas y lo saben todo. Recuerdo en mi adolescencia, llegar a casa a las seis de la mañana. Ella salía de su habitación y preguntaba -¿dónde has estado?, ¡te dije que a las 3!. – ¡Mamá!. ¡Soy campanilla!. ¡Tengo labores nocturnas!. Mientras me tambaleaba por el pasillo. ¡Joder venía de volar!.

Me costó aceptarlo. Ocurre en la madrugada del 3 de junio de 1994. Aquel día que fui mujer por primera vez. Lo recuerdo como si fuera ayer. – ¡Oye!, ¡deja de darte bofetadas!, ¡esto no es un sueño!, exclamó Berto mientras sacaba de su mochila unas alas de campanilla. – ¡Yo no se volar!, – Si, ¡si que sabes!. Recuerdo no haber dormido nada aquella noche. Tuve que aprender a volar. Al principio me costó. No era fácil. Para volar era imprescindible pensar en todo lo que tuviera que ver con amor. Pensé en mamá, papá, hermanos, amigos. Cerré los ojos y cuando me quise dar cuenta ya estaba en el aire. ¡Wuauuuuu!. No me creerás. Normal. Nadie cree en la magia. ¿Qué sería de la vida sin ella?.

Ser campanilla no es fácil. Me paso las noches echando polvos. Apenas duermo. ¡Oye!, ¡me refiero a otro tipo de polvos mal pensad@!. ¡Son polvos mágicos!. ¡Ayudan a soñar para cuando las personas pierden la ilusión por las cosas!. Este año tuve mucho trabajo. Tuve que convencer a cientos de personas para que creyeran en ellos mismos. Solo hay que convencerse de que las cosas pueden girar solo si tu quieres.

Hace unos días, me llegó una carta de mis duendes. “Javier Candil ha perdido la ilusión por el amor…”.  Javi de 42, pensaba que lo que buscaba no existía. -¡Vamos a ver Javi!. ¡Claro que existe!, ¡tienes que abrir bien los ojos!. “Nunca buscar porque no encontrarás”. Es como ir a pescar y desesperarse. Uno cuando va a pescar, tiene que sentarse y pensar en un maravilloso pez que va a picar el anzuelo cuando menos te lo esperes. ¿De acuerdo?.  -¡He conocido a cientos de mujeres y no la encuentro!, exclamó. -¿No ves que ese es tu problema?. Has comido tantos caramelos que has perdido el gusto.  -¿Qué hago ahora campanilla?. Lo de Javi lo solucioné dándole un poco de jengibre que dicen que recuperas el gusto.

Antonio, desesperado. Él era artista del ladrillo. Pensaba que no sabía hacer otra cosa. Le desperté de madrugada. -¿Antonio?, ¿sueñas? – No, no sueño campanilla, solo duermo. Soplé en su cara unos polvitos color mostaza. – ¡Vamos levanta quiero enseñarte algo!. Antonio y yo viajamos a la gran fábrica de “Cruasanes de chocolate”, con monumentales maquinarias. Paseamos por todas las secciones. Quiero presentarte a alguien Antonio. Tornillin45, que como su nombre indicaba era un tipo de tornillo. Les presenté. Tornillin45, le contó que hace unos años estuvo parado en el taller porque no se usaba como pieza. Entonces, decidió reunir a todos los Tornillines45 en una asamblea para explicar la renovación de éstos. -¡Tornillines! ¡Tenemos que adaptarnos a la nueva maquinaria de lo contrario nos quedaremos aquí toda la vida en este taller parados!. ¡Tenemos que hacer un pequeño cambio para renovarse!, gritó Tornillin. -¡Debemos pasar por la afiladora para ser más delgados!, ¡para ser servible para cualquier máquina!. Tornillin45 creó una nueva ilusión para todos  – ¡Evolucionemos juntos!. Creo que Antonio entendió el mensaje porque el tío se aplicó lo de la renovación y evolución. Ha decidido ir por todos los pueblos de España a contar el cuento de Tornillin a todos los parados.

Es genial ser campanilla. Satisfactorio. Lo mejor, es mi día de descanso. El primer domingo de cada mes nos reunimos todas las campanillas y duendes en el Bosque de los Sueños, a tan solo unos kms de mi casa. Es muy divertido. Sobre todo cuando se te acerca un duende y te dice:  – ¿quieres unos polvos campanilla?. Claro que el primer día que me dijeron esto contesté: -¡NO!, yo no me drogo!. Para ellos ,”echar polvos” siempre en “plural” es hacer el amor. ¿De dónde pensabas que venía la expresión “echar un polvo”?. ¡De los duendes!.

Feliz Dia!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s