Tacones cercanos

Gracias, gracias, gracias a Nicolas Lestage. Primer zapatero que diseñó los primeros zapatos de tacón. Hoy quiero homenajear a este señor  porque si  no fuera por él mi vida hubiese sido muy diferente.

Recuerdo mis primeros zapatos de tacón. Con tan solo 15 años. Me los regaló mi tía por Navidad no podré olvidarlo nunca. Porque fue ahí cuando mi vida pegó un giro. Sentí que subida unos tacones era otra persona. Me sentía tan mujer. Notaba que mi forma de hablar cambiaba. Que mi forma de caminar hacía contonear mis caderas porque sin tacones las caderas no se me mueven de la misma manera.

Cuando me bajo de ellos y voy en zapatillas noto que voy cabizbaja. Qué curioso. Intento hablar poco porque me siento innnseegurraaa (como el anuncio de groupama). En una reunión con proveedores, por ejemplo, siempre es importante ponerte unos tacones. Ellos te esperan en la sala mientras escuchan tu llegada a través de ese sonido tan maravilloso que hace el tacón sobre la tarima. Entonces, piso fuerte y lento. –Hola. Ellos se levantan y te dan la mano. Te sientas y cruzas las piernas dejando uno de los tacones haciendo piruetas mientras balanceas el pie y escuchas la presentación de un nuevo producto que no te interesa lo más mínimo. Pero ahí estás escuchando…

Es cierto que me he pegado alguna hostia (torta si no te gusta “hostia”) que otra. Pero ha merecido la pena. He tenido todo tipo de accidentes. Escaleras. Discotecas. Pasillos en centros comerciales. Cine mientras subía las escaleras en una primera cita con mi cubito de palomitas ¡BOOOMM en la mitad de las escaleras de las 14 filas tropecé!. Mi cubo saltó por los aires. Me quedé sin palomitas. No quería levantarme porque había escuchado risitas. Quise ver la peli desde allí mismo que soy muy humilde y me conformo con las escaleras. El chico que me acompañaba creo que pasó mas vergüenza que yo. Él me cogió del brazo para tirar de mi. ¡Yo no quería!. Finalmente me levanté y saludé – ¡qué pasa que nunca os habéis caído cojones! ¡Y menos risitas que no tengo el chichi pa farolillos hoy!. Me senté y cuando finalizó la peli más de uno me dio la enhorabuena por mi actuación.

Todo cambia con un tacón. Éstos me han salvado de alguna multa. Si la policía hace amago de pararme, yo, paro. Abro la puerta. Asomo mi pierna izquierda. Piso el asfalto. Salgo del vehículo. El guardia se dirige hacia mí : -Señorita, esto es un control. – ¿Qué debo hacer?, porque soy asmática y me cuesta soplar. Entonces el guardia sonríe, – bueno pues si es así puede usted continuar.  Sin embargo si voy en zapatillas me hace soplar así tenga soplo en el corazón. Gracias a Nicolas de nuevo, por estos momentos.

No pienso bajarme jamás de mis tacones. Jamás. Imagino a mis nietos regalándome por navidad los últimos tacones de Jimmy Choo. 😉

 


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